Category: Banco central independiente

  • Una luz en las tinieblas

    Si la situación económica
    no ha llegado a extremos graves es porque afortunadamente el gobierno central
    ha perdido el monopolio del manejo económico
    .

    La Administración Samper
    no ha podido cumplir ninguna de sus promesas. 
    Las políticas económicas adoptadas no han tenido el efecto deseado.  Su plan de empleo no se ha cumplido ni
    siquiera en la cuarta parte.  El pacto
    social no ha logrado cumplir con su meta del dieciocho por ciento pues la
    inflación continua por encima del veinte por ciento.  El sano equilibrio de las finanzas no se ha
    podio lograr y el gobierno ha tenido que apelar a una nueva reforma tributaria
    con el fin de tapar el inmenso hueco fiscal dejado por un ambicioso plan de
    desarrollo.  El clima de los negocios y
    la confianza en el gobierno han entrado en barrena.  Los indicadores económicos cada vez son más
    negativos.
    Paradójicamente, el único
    logro ha sido el frenar la devaluación real del peso que, en realidad, es un
    reflejo de la desconfianza que tiene el público en las políticas del gobierno y
    que refleja más bien el manejo que le ha dado el Banco de la República a las
    políticas monetaria y cambiaria y que muestra las bondades de contar con un
    Banco de la República independiente que no ha sido afectado por el desprestigio
    de la Administración Samper.
    Si la situación económica
    no ha Llegado a extremos graves es porque afortunadamente el gobierno central
    ha perdido el monopolio del manejo económico. 
    La descentralización y las reformas al Banco de la República han recortado
    los poderes omnimodos del gobierno central y, por tanto, han hecho menos
    vulnerable a la economía colombiana a una crisis política.  Los cambios institucionales han introducido
    elementos estabilizadores que dan una mayor confianza al sector privado.  En estas circunstancias, los cambios que
    puedan ocurrir en el gobierno nacional no tienen porque afectar ni a la
    autoridad monetaria ni a los departamentos y municipios.
    En estas circunstancias lo
    que se requiere es un gran esfuerzo por parte del Banco de la República y de
    los gobiernos locales para dar un ejemplo de manejo serio y responsable.  Los gobiernos locales tienen que mejorar su
    eficiencia sin apelar al fácil expediente de subir los impuestos para financiar
    un aparato totalmente ineficiente.  La
    autoridad monetaria tiene que obrar con mucho tino para evitar que la falta de
    confianza en el gobierno central lleva a la tan temida recesión.
    En estas circunstancias en
    que se ha perdido la confianza en el gobierno es preciso tener especial cuidado
    en el campo de la política cambiaria.  El
    dólar ha superado la barrera psicológica de los mil pesos sin que se haya
    logrado una estabilidad de precios.  La
    posibilidad de usar una paridad fija con relación al dólar se ha perdido pues a
    nadie en su sano juicio se le ocurriría en estas circunstancias recomendar una
    congelación de la tasa de cambio pues cualquier beneficio que se lograra en el
    frente inflacionario se perdería en el campo de la competitividad pues el peso
    en muy poco tiempo se sobre valoraría lo que llevaría a una pérdida de
    competitividad y a una crisis cambiaria.
    En estas circunstancias lo
    que se requiere en el frente cambiario es un cambio en la banda cambiaria
    buscando que el actual valor del peso quede en el punto medio de la banda.  La razón principal de este cambio es evitar
    que cualquier fluctuación en la cotización del dólar tenga efectos importantes
    en el frente monetario.  El estado de la economía
    no permite que una demanda transitoria de dólares tenga efectos nocivos como un
    aumento en la tasa de interés.  La
    recuperación del margen de maniobra en el frente cambiario por parte del Banco
    de la República es clave en este momento en el que se prevé una devaluación en
    Venezuela.
    La eliminación de las
    tasas de cambio múltiples en especial el cobro de un diez por ciento de
    retención a las exportaciones de servicios es muy conveniente en momentos en
    los que cualquier evento puede romper el precario equilibrio entre la oferta y
    demanda de divisas.  La eliminación de
    esta retención en la fuente puede contribuir a unir dos segmentos del mercado
    en los que hoy en día existe una diferencia del cinco por ciento.  La integración del mercado cambiario no solo
    mejora la eficiencia sino que, además, puede contribuir a una pequeña disminución
    en la inflación como consecuencia de una moderación en el crecimiento del dólar
    oficial.
    En estos momentos tan
    difíciles para el país lo que realmente se necesita es que las autoridades que
    tienen algo de credibilidad ejerzan su liderazgo.  El pueblo colombiano espera que el Banco de
    la República y los gobiernos locales que todavía conservan la legitimidad de su
    mandato llenen el vacío que ha dejado la crisis en el gobierno central.

  • El dólar de nuevo en primer plano

    El fuerte impacto del acontecer político en la
    economía es algo relativamente novedoso en Colombia
    La incertidumbre política ha tenido efectos
    devastadores en la economía.  El dólar
    experimentó un fuerte aumento en su valor a causa de la renuncia y posterior
    detención del Ministro de Defensa Nacional. 
    Como bien lo han anotado varios analistas económicos, lo que no pudo
    hacer el equipo económico del gobierno lo ha logrado la incertidumbre política
    que vive el país.  En Colombia, el freno
    a la revaluación real del peso no se obtuvo mediante una política fiscal
    austera sino que fue el resultado de las actuaciones del Fiscal General de la
    Nación.
    El fuerte impacto del acontecer político en la
    economía es algo relativamente novedoso en Colombia.  Por mucho tiempo, las expectativas de los
    agentes económicos estaban basados en lo que acontecía en el frente
    económico.  El dólar subía en la medida
    en la que se percibía una crisis en la balanza de pagos y bajaba cuando se
    esperaba que debido a las circunstancias económicas fuera atractivo traer
    capitales.  La apertura de la economía y
    la participación de inversionistas institucionales que valoran altamente la
    estabilidad política ha cambiado de manera fundamental el funcionamiento del
    mercado de capitales y del mercado cambiario. 
    Si Colombia quiere atraer capitales y acelerar su desarrollo no solo
    debe mantener una política económica coherente sino que, además, debe garantizar
    un entorno político estable.
    Lo peor que puede pasarle al país es minimizar la
    gravedad de la situación.  No podemos
    decir que este es el resultado de una conspiración fraguada en el New York Deli
    de la Avenida Chile y que con una declaración del Ministro de Hacienda se va a
    arreglar la situación.  No debemos perder
    de vista que la intervención en el mercado cambiario realizada por el Banco de
    la República fue similar a lo que se tenia presupuestado para todo el año.  No es lo mismo que el país pierda cincuenta
    millones de sus reservas internacionales en todo el año a perder esa misma
    cantidad en un solo día.
    Lo que menos se debe hacer es responder con un
    incremento en los controles en el mercado cambiario.  La experiencia a escala mundial muestra que
    los controles a la negociación de divisas son impotentes para contener una fuga
    de capitales.  La existencia de controles
    en 1983 y 1984 no impidió que los agentes económicos sacarán más de dos mil
    millones de dólares de Colombia y que llevarán a la economía al borde de una
    crisis cambiaria.  En las circunstancias
    actuales, la manera más fácil de precipitar una crisis cambiaria seria la
    implantación de controles adicionales en el mercado de las divisas.  Esto se interpretaría, como el último recurso
    de una administración que ha perdido el control de la economía y confirmaría
    las peores expectativas sobre la economía colombiana.  Todo el mundo se dedicaría a comprar dólares
    disparando el precio del dólar y disminuyendo la posibilidad de perder en este
    juego de apostar en contra del peso.
    La actuación correcta en estos casos es adoptar
    políticas económicas sanas y hacer más atractivo traer dólares a Colombia.  Las restricciones impuestas en el periodo de
    bonanza cambiaria que buscaban impedir la entrada de capitales deberían ser
    eliminadas.  No solo se mejoran los
    incentives para la entrada de capitales sino que, además, en un mercado más
    libre las señales son más claras y precisas. 
    En un mercado más transparente los desequilibrios pueden ser observados
    más fácilmente y en consecuencia la intervención de las autoridades económicas
    puede hacerse más rápidamente.
    En las circunstancias actuales le cabe una gran
    responsabilidad a nuestro Banco Central. 
    Las ventajas de contar con un organismo autónomo, independiente del
    ejecutivo se pueden apreciar mejor en momentos de crisis.  Debido a su independencia y en buena parte a
    que el gobierno actual no tuvo la oportunidad de hacer nombramientos en el
    Banco de la República el mercado tiene plena confianza en los encargados de la
    política monetaria y cambiaria.  El país
    estaría en graves circunstancias si las ideas del actual gobierno se hubieran
    plasmado en una Ley que hubiera limitado la independencia del Banco de la
    República.  La economía estaría a la
    deriva en momentos como este en que se cuestiona al Presidente y a sus más
    allegados.  Ojalá que esta experiencia,
    nos lleva a archivar, para siempre, los intentos de volver a las épocas de un superministro de Hacienda.  Un país no
    puede confiar en conseguir a Superman como su ministro de Hacienda pues, como
    bien se sabe, a todo Superman le aparece su criptonita.  Un arreglo institucional con un Banco Central
    independiente es una mejor garantía de estabilidad.

  • ¿Quo Vadis Ernesto?

    Es necesario adoptar
    una línea clara en materia de política económica.
    La nueva administración
    al completar sus primeros cincuenta días está tratando de comenzar a
    diferenciarse de su predecesora. No solo ha hecho modificaciones al presupuesto
    general de la nación buscando orientarlo hacia sus programas banderas sino que
    también ha comenzado a dar reversa en muchas de las medidas adoptadas en el
    gobierno Gaviria.
    El cambio hasta ahora
    se ha apreciado más a nivel de los medios de comunicación que en la realidad.
    En los noticieros oficialistas de las nueve y media de la noche y en los
    periódicos liberales de Bogotá aparecen mensajes aparentemente inspirados por
    la nueva administración en que se insinúa la posibilidad de cambios en la
    dirección de la política.
    Por ejemplo, se
    aprovecha la celebración de los cincuenta años de la ANDI para destacar, muy
    merecidamente, a sus directivas y para mandar el mensaje de que el proceso de
    apertura ha ido muy lejos. Cuando el público comienza a sospechar que estos
    mensajes están indicando un reversazo se encuentra con artículos de destacados
    Ex-Ministros que claman por una continuidad de las políticas seguidas por la
    administración anterior.
    Aspectos tan
    importantes como la autonomía del Banco de la República aparecen como temas de
    debate. A menos de tres años de haber establecido la nueva estructura del Banco
    Emisor se comienza a cuestionar la conveniencia de la reforma originada en la
    nueva Constitución. La posición del gobierno no es nada clara pues a veces
    pareciera que busca propiciar la reforma para volver a “lo mismo  que antes”, mientras que en otras ocasiones
    el Ministro de Hacienda aparece muy sonriente con los restantes miembros de la
    Junta dando la impresión de una armoniosa relación.
    La relación entre
    Bogotá y el gobierno nacional tampoco es clara. Los diarios liberales y los
    noticieros de la televisión nos muestran los problemas originados por la
    elección popular de Alcaldes con el mensaje subliminal de que sería mejor
    volver a la siutación anterior en los que los Alcaldes de las principales
    ciudades eran nombrados por el mismo Presidente de la República. La nueva
    administración, tal vez añorando esa época nos sorprende con el nombramiento de
    una destacada ex-alcalde de la capital como consejera especial para Bogotá. El
    papel de la consejería no queda muy claro a pesar de las precisiones hechas en
    diferentes foros por la distinguida funcionaria quien destaca su papel como un
    canal de comunicación entre la administración nacional y el Alcalde
    seleccionado por voluntad popular.

    Esta ambigüedad en la
    línea del gobierno no es buena para la economía. No es conveniente que
    comiencen a circular en los cocteles los chistes sobre si el Presidente Samper
    ya se posesionó. Se necesita que la Administración adopte una línea clara y que
    nos diga hasta que punto se va a cambiar el ritmo de las reformas emprendidas
    por el gobierno anterior. Sería mucho mejor saber lo que se quiere hacer, que
    estar en la duda de si vamos a continuar con las reformas o si lo que se
    pretende es volver a las épocas tan añoradas por los habitantes de Jurassic
    Park.
  • ¿Qué pasó en 1991?

    Normal
    0

    21

    false
    false
    false

    ES-CO
    X-NONE
    X-NONE

    MicrosoftInternetExplorer4

    /* Style Definitions */
    table.MsoNormalTable
    {mso-style-name:”Tabla normal”;
    mso-tstyle-rowband-size:0;
    mso-tstyle-colband-size:0;
    mso-style-noshow:yes;
    mso-style-priority:99;
    mso-style-qformat:yes;
    mso-style-parent:””;
    mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
    mso-para-margin-top:0cm;
    mso-para-margin-right:0cm;
    mso-para-margin-bottom:10.0pt;
    mso-para-margin-left:0cm;
    line-height:115%;
    mso-pagination:widow-orphan;
    font-size:11.0pt;
    font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
    mso-ascii-font-family:Calibri;
    mso-ascii-theme-font:minor-latin;
    mso-hansi-font-family:Calibri;
    mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

    Cuando se hace un
    análisis retrospctivo de las las políticas y metas económicas el resultado es
    muy desalentador.
    Al finalizar el año es
    útil hacer un análisis retrospectivo de lo que pasó en los últimos doce meses.
    Este análisis retrospectivo suele venir acompañado de una confrontación de lo
    realizado contra los que se había planeado al comienzo del año. Cuando se hace
    este ejercicio con las políticas  y metas
    económicas el resultado es muy desalentador. La meta de inflación que el
    gobierno de manera optimista fijó en el 22 por ciento no se pudo cumplir. Los
    resultados hasta noviembre muestran que la inflación terminará entre el 27 y el
    28 por ciento.
    A pesar de todo el
    esfuerzo de restricción en el crédito, no se pudo controlar el crecimiento de
    los medios de pago. Al comienzo del año los medios de pago estaban creciendo a
    una tasa anual de más del 30 por ciento. La triste realidad es que al final del
    año se conserva la misma tasa de crecimiento del dinero. Las restricciones del
    crédito tuvieron como consecuencia un aumento considerable de las reservas
    internacionales muy por encima de lo que se había proyectado al comienzo del
    año.
    Estos últimos quince
    meses no solo se han perdido en el control inflacionario sino que además han
    pasado en vano en el frente de la apertura. Como se quejan los amantes del buen
    vino, los precios de los bienes importados se han resistido a descender al
    mismo ritmo en que lo han hecho los aranceles. El poder monopólico de algunos
    importadores les ha permitido apropiarse de las rentas que antes iban al
    Estado. El consumidor sigue enfrentado a las mismas opciones. Los precios de
    los bienes producidos en Colombia no se han alterado en respuesta a una mayor
    competencia de los bienes importados. A pesar de las rebajas en los aranceles
    de los vehículos, nuestros carros siguen siendo los más caros del mundo.
    La privatización ha
    sido una gran frustración. Realmente en un año no se ha avanzado en este
    proceso. Las presiones sindicales han impedido avanzar en la privatización de
    las telecomunicaciones. Los servicios públicos locales siguen siendo manejados
    ineficientemente y continúan en manos del Estado. La privatización del servicio
    de recolección de las basuras en Bogotá se frenó a pesar de los óptimos
    resultados obtenidos. En la privatización de los ferrocarriles y de los puertos
    los costos de la liquidación de los trabajadores al servicio del Estado ha sido
    elevado. En el corto plazo los egresos por liquidación de personal han
    sobrepasado los ahorros en costos de operación. Los únicos ingresos a las arcas
    del gobierno debidos a la privatización se han originado en la venta de algunos
    bancos oficiales.
    La expedición de la
    nueva constitución si bien promete una mejora en el nivel de vida tiene un alto
    costo fiscal para el gobierno central al haber aumentado considerablemente el
    monto de las transferencias. Los cambios son de tal magnitud que van a requerir
    de un largo proceso de ajuste al nuevo marco normativo.
    Si el año 91 se perdió
    en muchos aspectos esperamos que el próximo sea mucho mejor. Hoy en día el
    equipo económico es mucho más homogéneo. Las peleas entre los integrantes del
    equipo económico parecen una cosa del pasado. El manejo macroeconómico
    evidentemente ha ganado con la creación de la Junta Directiva del Banco de la
    República. El asignarle las funciones de control monetario y cambiario a la
    nueva Junta Directiva de nuestro Banco Central indudablemente ha hecho más
    creíble la política de estabilización.
     
    Lamentablemente, la
    separación del Ministerio de Desarrollo en dos partes va a dificultar el manejo
    económico. Después de mucho tiempo el Ministerio de Desarrollo había logrado
    establecerse como una verdadera fuerza importante que podía liderar el proceso
    de apertura. El poder contar con el equivalente colombiano al legendario MITI
    japonés estaba comenzando a verse como una contribución importante en el
    proceso de apertura. La creación de un nuevo Ministerio en estas circunstancias
    puede llegar a convertirse en una serie de conflictos innecesarios para la
    inserción de Colombia en la economía mundial.
  • Es mejor con un viejo amigo

    Normal
    0

    21

    false
    false
    false

    ES-CO
    X-NONE
    X-NONE

    MicrosoftInternetExplorer4

    /* Style Definitions */
    table.MsoNormalTable
    {mso-style-name:”Tabla normal”;
    mso-tstyle-rowband-size:0;
    mso-tstyle-colband-size:0;
    mso-style-noshow:yes;
    mso-style-priority:99;
    mso-style-qformat:yes;
    mso-style-parent:””;
    mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
    mso-para-margin-top:0cm;
    mso-para-margin-right:0cm;
    mso-para-margin-bottom:10.0pt;
    mso-para-margin-left:0cm;
    line-height:115%;
    mso-pagination:widow-orphan;
    font-size:11.0pt;
    font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
    mso-ascii-font-family:Calibri;
    mso-ascii-theme-font:minor-latin;
    mso-hansi-font-family:Calibri;
    mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

    La lucha contra la
    inflación comenzada por el actual Ministro de Hacienda se volverá una
    responsabilidad del Banco Central.

    El último número de la
    revista Business Week en su sección de economía 
    informa sobre la confirmación de Alan Greenspan como Presidente del Sistema de
    la Reserva Federal de los Estados Unidos. El Presidente Bush prefirió continuar
    trabajando con sus amigos. Los esfuerzos del Ministro de Hacienda de los
    Estados Unidos en promover a E Gerald Corrigan resultaron infructuosos. A pesar
    de algunos errores de manejo de la política económica el Presidente Bush
    decidió que “más vale malo conocido que bueno por conocer”
    Con la confirmación de
    Greenspan se espera que se reduzca la inflación en los Estados Unidos. Los
    analistas piensan que al final de los cuatro años del segundo período del Señor
    Greenspan haya desaparecido totalmente la inflación.
    Como todos sabemos, la
    constitución del 91 ha cambiado radicalmente el manejo de la Banca Central
    colombiana. El Banco de la República va a gozar de una autonomía considerable.
    Los miembros de la Junta Directiva van a tener períodos fijos y van a elegir al
    Gerente del Banco. El Doctor Francisco Ortega actual Gerente estará viviendo en
    estos momentos una experiencia similar a la que vivió su colega de la Reserva
    Federal.
    En estos momentos de
    efervescencia y calor las intrigas por forma parte de los nuevos quíntuples
    deben estar en su apogeo. Las columnas “confidenciales”  de las revistas han comenzado a lanzar
    nombres para conformar la nueva Junta Directiva del Banco. Nuestros más
    destacados economistas estarán actualizando sus C.V. y haciendo planas con su
    firma para ver como luciría su autógrafo en los nuevos billetes.
    Cualquiera que sea la
    decisión del Presidente Gaviria en la escogencia de los nombres que van a
    conformar la plana mayor del nuevo Banco Central, es claro que la tarea a que
    se van a enfrentar es bien importante. La lucha contra la inflación comenzada
    por el actual Ministro de Hacienda se volverá una responsabilidad del Banco
    Central.
    Los resultados
    preliminares de la lucha contra la inflación han mostrado que esta no es una
    tarea fácil. Ante una mayor movilidad de los capitales golondrina, consecuencia
    de las reformas cambiarias, la política monetaria ha perdido su potencia. El
    gobierno ha tenido que apelar a la utilización de la política cambiaria para
    poder controlar el efecto monetario del ingreso de capitales. Esta medida que
    puede servir en el corto plazo para efectos de control monetario tiene serias
    consecuencias para la política de apertura.
    La nueva Junta deberá
    entrar a diseñar un manejo monetario que permita mantener una situación
    competitiva internacional. Para ello deberá contar con un fuerte apoyo de la
    política fiscal. Para poder mantener un control de los medios de pago será
    necesario disminuir el déficit fiscal. El dos por ciento del PIB es una cifra
    incompatible con un manejo monetario sano. En las circunstancias presentes será
    necesario lograr un superávit en las finanzas del sector público.
    El nuevo Banco de la
    República tiene ante sí un reto importante. Para bien de Colombia esperamos que
    tenga éxito en su difícil misión de manejar la política monetaria, crediticia y
    cambiaria del país.
  • Constituyente: Mejor Cortar que Añadir

    Para un
    economista, la Constitución peca más por acción que por omisión.
    Aunque
    las fiestas navideñas ya pasaron y las listas de pedidos al Niño Dios no han
    vuelto a aparecer en el periódico, la inminente iniciación de la Constituyente
    me ha dejado la inquietud de si mis pedidos se cumplieron. Yo le había
    encargado setenta tijeras para los setenta constituyentes con la convicción de
    que este es el elemento más importante para el cumplimiento de sus tareas. Para
    un economista, la Constitución peca más por acción que por omisión. Como se
    mencionaba en una columna anterior, tal vez lo único que se debe agregar a la
    actual Constitución es independizar la Autoridad Monetaria del Ejecutivo. Esta
    iniciativa ha comenzado a despertar el apoyo que se merece en la opinión. El
    Doctor Fabio Echeverry, ahora que ha comenzado a mirar la economía con un
    enfoque más amplio, acoge este planteamiento en su columna de El Tiempo.
    Entre
    los casos claros en que una tijera bien afilada mejoraría la Constitución se
    puede mencionar el Artículo 31. En el tercer párrafo del Artículo se dice que
    la concesión de privilegios se debe limitar a inventos útiles y a vías de
    comunicación. Dada la dificultad de definir de una manera operacional lo que es
    un invento útil pareciera muy razonable eliminar este calificativo. Pero si uno
    observa que como consecuencia de otros artículos se crean verdaderos
    privilegios para otros afortunados diferentes a los que hacen inventos útiles,
    probablemente uno llegaría a la conclusión de que el especificar en un artículo
    la lista de los posibles agraciados debería desaparecer.
    La
    realidad del proceso político es que los grupos de interés buscan consagrar
    privilegios en la Constitución y las leyes. Basta leer los artículos 39 y 40
    para darse cuenta que las limitaciones del ejercicio profesional no son más que
    una concesión de privilegios para los afortunados que hemos terminado una
    profesión. En mi Constitución ideal, no solo cortaría unos párrafos del
    artículo 31 sino que también eliminaría casi en su totalidad los artículos 39 y
    40. Como muy bien lo sostiene el Profesor Stigler, los grupos de presión con el
    argumento de buscar el bien general utilizan la regulación económica para
    consagrar en la Constitución, en las leyes y en los decretos, privilegios
    muchas veces injustificados. El reversar estos privilegios se torna en tarea de
    titanes que solo ocasionalmente tiene éxito.
    El
    concepto de ligar el monopolio con un arbitrio rentístico que aparece en el
    Artículo, es algo tan anacrónico desde el punto de vista del economista que con
    seguridad no encontraría defensores dentro la profesión. El tratamiento de la regulación
    de la actividad económica y en especial el del Monopolio debería salir de la
    Constitución y desarrollarse más bien por medio de la Ley.
    Como
    nos han enseñado los tratadistas de las Finanzas Públicas la proliferación de
    las rentas de destinación específica es uno de los grandes problemas fiscales.
    El Artículo 42 que se refiere a la educación comete dos pecadillos que sería
    conveniente eliminar. El primero es poner una cifra explícita para el
    porcentaje del presupuesto que se dedique a la educación. El segundo es ligar
    el subsidio a la educación elemental a la asistencia a un establecimiento
    oficial. Una vez entrada en la onda del corte podría aprovecharse la
    oportunidad para suprimir de la Constitución la obligatoriedad de la Educación
    Primaria. Afortunadamente, el país ha avanzado en este campo que hoy en día se
    ha logrado un cubrimiento casi universal que hace superfluo consagrar como
    obligatorio algo que se hace voluntariamente. El consagrar en la Constitución
    rubros presupuestales expresados como un porcentaje dado no es solo mala
    política fiscal sino que además incentiva a otros grupos de presión para que
    busquen plasmar en la Constitución y en las leyes un porcentaje que favorezca
    sus intereses.
    La
    distribución del situado fiscal consagrada en el Artículo 182 debería
    suprimirse. Una fórmula explícita no tiene cabida en la Constitución. Estos
    aspectos detallados deben aparecer más bien en las leyes. El análisis
    económico, realizado como parte de la Misión Finanzas Intergubernamentales, ha
    mostrado que el efecto de la fórmula del Artículo 180 ha sido negativo pues por
    no incentivar el esfuerzo fiscal de los gobiernos locales ha terminado por
    reducir sus cargas tributarias.

    Coincidiendo
    con el representante del movimiento estudiantil suprimiría el Artículo 165 que
    trata del Servicio Militar. Como ya lo he indicado en otras columnas los
    argumentos económicos en contra del Servicio Militar son tan claros que han
    logrado poner de acuerdo a John Kenneth Galbraith y Milton Friedman,
    economistas que, por regla general, asumen posiciones diametralmente opuestas.