Category: Autoavalúo

  • En abril impuestos mil

    Si todos los bogotanos
    decidimos utilizar como base de auto avalúo la cifra que aparece en el
    formulario, el gobierno distrital no podría físicamente hacer cumplir la ley.
     Los bogotanos estamos
    al borde de la desesperación. Este es el mes en el que tenemos que afrontar el
    chaparrón de impuestos que nos ha preparado el Secretario de Hacienda del
    Distrito. A medida que se acercan las fechas de pagos de los diferentes
    tributos el sufrido habitante de la capital comienza a entrar en pánico.
    Como primera medida, el
    pobre contribuyente tiene que acudir a expertos asesores tributarios para que
    le expliquen la manera como este año se debe cumplir con la penosa obligación
    de pagar impuestos para obtener un nivel de vida inferior al que gozan los
    habitantes de Somondoco.
    Después de varias
    sesiones logra entender que ante la absoluta incapacidad del catastro distrital
    debe contratar el mismo a un avaluador para que le diga cuanto vale su
    vivienda. de manera totalmente ilusa se pretende que el contribuyente haga en
    un día lo que no pudo hacer el Distrito con una inmensa burocracia en diez
    años.
    Esta absurda
    privatización del catastro no le cabe en la mente al ciudadano. Lo lógico
    hubiera sido que si la administración no es capaz de mantener un catastro lo
    contrate con el sector privado, en manera similar a lo que en buena hora hizo
    Andrés Pastrana con las basuras. El apelar al auto avalúo es como pretender que
    para mejorar la recolección la solución sea que cada persona lleve sus basuras
    a los rellenos sanitarios. Las personas no están para recolectar basuras ni
    para hacer auto avalúos.
    Sin embargo, lo grave
    es que se pretende castigar a todos aquellos que pongan en su declaración un
    avalúo inferior al que, arbitrariamente, les fije el Catastro Distrital. La
    Administración Distrital se enfrentará a pleitos interminables en los que
    tendrá que comprobar la mala fe de los contribuyentes, quienes alegarán hasta
    el cansancio que su declaración fue hecha de buena fe y que las discrepancias
    se deben simplemente a la dificultad que tiene un persona común para hacer un
    avalúo.
    Lo grave de esta
    situación es que si todos los bogotanos decidimos utilizar como base de auto
    avalúo la cifra que aparece en el formulario, el gobierno distrital no podría
    físicamente hacer cumplir la ley. En primer lugar, tendría que abrirle juicio
    fiscal a un millón de contribuyentes que alegarían, con sobrada razón, que para
    ellos las cifras del catastro son las mejores guías para determinar el valor de
    su predio. Además, la Administración tendría que hacer por su cuenta un avalúo
    serio de todos los casos en litigio. Esto equivaldría, obviamente, a hacer en
    seis meses una labor, la conformación del catastro, que no ha podido hacer en
    diez años.
    Pero si no fuera
    suficiente con tamaño despropósito, el Secretario de Hacienda Distrital, Julio Roberto Piza, ha
    incurrido en abusos peores. Solo a un impenitente alcabalero se le puede
    ocurrir que los contribuyentes bogotanos tienen que pagar doblemente el
    Impuesto de Industria y Comercio. A la declaración normal que se hace
    habitualmente por estos meses, el Doctor Piza ha agregado una serie de
    declaraciones mensuales correspondientes a lo que normalmente se hubiera pagado
    el año entrante. Este anticipo que no es otra cosa que un préstamo forzoso no
    solo no recibe intereses sino que en caso de no otogársele al gobierno tiene
    unas multas que pueden llegar en algunas ocasiones a más del quinientos
    porciento.

    La indolencia de un
    Secretario de Tránsito ante el clamor ciudadano terminó con su renuncia. El
    abuso del Secretario de Hacienda debería terminar de igual manera. El Alcalde
    de Bogotá debe asumir el liderazgo que le permita terminar con algo de
    prestigio su período. Si la ciudad no se maneja con responsabilidad lo único
    que nos espera es la demagogia total.